Es verdad que Nueva York no tiene nada que ver con el resto del país (incluso dentro del propio estado de Nueva York) por lo que no entraré en generalizaciones sobre el país y me ceñiré a la experiencia en la Gran Manzana. En muchos sentidos NY es un sitio envidiable, una gran ciudad para vivir y pasarlo bien y que a todos nos fascina ya que forma parte de nuestra vida y cultura diaria, y nos resulta familiar y cercana.
Por supuesto el neoyorquino percibe la fascinación mundial hacia su ciudad y está tremendamente orgulloso, no sólo de ser de de allí, sino de canalizar esa fascinación en sus acciones cotidianas. Me refiero a que todo acto de consumo debe hacerse a su forma.
Para el neoyorkino es muy importante el consumo de cultura y conocimiento en las pequeñas actividades diarias. Buscar la cafetería con la mejor mezcla de café, la pizzería con el mejor horno de piedra, catar cervezas de todas partes del mundo y la comida, ya sea de cualquier nacionalidad o la cena en el restaurante es un acto en el que se puede (y se debe) aprender.
Como no podía ser de otra forma con el vino pasa lo mismo y se percibe, como he explicado, desde el inicio de la cadena, a través de los importadores, hasta el consumidor final. No sólo gustan de aprender sobre el vino en si mismo, sino cómo maridarlo, con quien tomarlo, como beberlo. No sólo compran una “botella llena de bebida” sino que quieren consumir algo más; una breve nota de cata, un consejo de maridaje o una evocación sobre la procedencia del vino es el valor añadido que proporciona un vendedor de vinos españoles especializado. Al mismo tiempo, España está de moda en medio mundo y, como no, también en Nueva York. El esfuerzo por parte de los organismos españoles encargados de la promoción internacional de nuestros vinos, el apoyo de nuestras figuras internacionales como Ferrán Adriá o José Andrés en el mundo culinario o los éxitos deportivos recientes, así como “irse de tapas” o Zara ( por qué no) nos han situado en el mapa de las tendencias en la ciudad. Todos los días tenemos noticias sobre el descenso del consumo del vino en nuestro país, pero siguen aumentando de forma significativa las exportaciones de vino español. Hace poco pude asistir a la conferencia de Robert Parker en España, y ante la pregunta de cómo se puede incrementar el consumo de vino español en España, Mr. Parker dio las claves:
1.- Más educación entorno al vino
2.- Promoción en internet y organización de catas aprovechando las redes sociales
3.- Relacionarlo con la gastronomía.
De repente caí en qué las claves que daba Mr. Parker son el día a día en la tienda Tinto Fino, curioso ¿no?
Debido a afortunadas circunstancias familiares nos tuvimos que volver antes de tiempo, y gracias a todo lo aprendido y a los contactos, conseguí trabajo como Director de exportación de Bodegas Moralia, una pequeña bodega de Ciudad Real preparada para dar el gran salto en la comercialización internacional de vino, vía fundamental para la superviviencia de muchas bodegas que crean vinos de mucha calidad, pero que sucumben ante la dura competencia nacional.
Pero además iniciaré proyectos en Madrid para organizar catas educacionales y dar a conocer la variedad de productos que tenemos en España, así como desarrollar un blog (WWW.MORALIA.ES) donde canalizar todas las experiencias y estar en contacto con el fascinante mundo del vino español en Nueva York. Quiero dar las gracias a Kerin por darme la oportunidad de vivir y trabajar en Nueva York, a Brett Helms ( Tinto Fino Manager) por su amistad y pasión en su trabajo y Alexandra Wilson por su alegría constante. I miss you guys!

